El Código Técnico de la Edificación (CTE) establece los estándares de calidad para garantizar la seguridad y habitabilidad de los edificios, según la Ley 38/1999 de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación (LOE). Dentro de este marco, el alumbrado de emergencia juega un papel crucial para asegurar una evacuación segura en caso de fallo del suministro eléctrico, evitando situaciones de pánico y facilitando la salida de las personas.
A continuación, exploramos los aspectos clave de la normativa del alumbrado de emergencia según el CTE, incluyendo dónde debe instalarse, las características de las lámparas y cómo debe distribuirse.
1. ¿Qué normativa cumplen las luces de emergencia?
El Documento Básico SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad) del CTE establece los requisitos para garantizar una iluminación adecuada en situaciones de emergencia. Además, otras normativas complementarias aseguran la eficacia y seguridad de las instalaciones de alumbrado de emergencia. Estas son:
- Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT): Aprobado por el Real Decreto 842/2002, regula las instalaciones eléctricas de baja tensión, incluyendo el alumbrado de emergencia.
- Norma UNE-EN 1838: Define los requisitos de iluminación para el alumbrado de emergencia.
- Norma UNE-EN 60598-2-22: Especifica los estándares para las luminarias de alumbrado de emergencia.
Estas normativas garantizan que las luces de emergencia cumplan con los estándares legales de calidad y funcionamiento.
2. ¿Dónde hay que instalar el alumbrado de emergencia?
El CTE especifica los lugares donde es obligatorio instalar alumbrado de emergencia para garantizar la seguridad en la evacuación. Estos son:
- Recintos con ocupación superior a 100 personas: Todo espacio que albergue a más de 100 personas debe contar con alumbrado de emergencia.
- Vías de evacuación: Pasillos, escaleras y salidas que conduzcan a un espacio exterior seguro deben estar iluminados.
- Aparcamientos cerrados o cubiertos: Si superan los 100 m² de superficie construida, deben incluir alumbrado de emergencia en pasillos, escaleras y zonas de circulación.
- Locales con equipos de protección contra incendios: Espacios con equipos de protección contra incendios o considerados de riesgo especial deben estar iluminados.
- Aseos generales en edificios de uso público: Deben contar con alumbrado de emergencia para garantizar la seguridad de los usuarios.
Además, es obligatorio instalar luces de emergencia en:
- Puertas en recorridos de evacuación: Cada puerta debe estar señalizada e iluminada.
- Escaleras: Cada tramo de escalera debe contar con iluminación directa para evitar accidentes.
- Cambios de nivel y dirección: Zonas con desniveles, intersecciones o cambios de dirección deben estar adecuadamente iluminadas.
La correcta ubicación del alumbrado es esencial para facilitar una evacuación segura y eficiente.
3. Normativa de las lámparas de emergencia
Las lámparas de emergencia deben cumplir con características específicas para garantizar su eficacia, según el CTE:
- Altura de instalación: Deben colocarse a una altura mínima de 2 metros sobre el nivel del suelo.
- Intensidad luminosa: En vías de evacuación de hasta 2 metros de ancho, la iluminancia horizontal en el suelo debe ser de al menos 1 lux en el eje central y 0,5 lux en la banda central que abarque al menos la mitad de la anchura de la vía.
- Tiempo de funcionamiento: Las luces deben permanecer encendidas durante al menos 1 hora tras un fallo eléctrico.
- Tiempo de activación: Deben alcanzar el 50% de la iluminación requerida en 5 segundos y el 100% en 60 segundos.
- Índice de rendimiento cromático (Ra): Las lámparas deben tener un índice mínimo de 40 para garantizar una correcta identificación de los colores de seguridad en las señales.
Las luminarias deben diseñarse para evitar deslumbramientos y garantizar una distribución uniforme de la luz. Además, es fundamental realizar mantenimientos periódicos para asegurar su correcto funcionamiento en caso de emergencia.
4. ¿Cómo se distribuyen las luces de emergencia?
El CTE establece criterios claros para la distribución óptima del alumbrado de emergencia:
- Puertas de salida: Instalar una luminaria en cada puerta de salida y en lugares con peligros potenciales o donde se ubiquen equipos de seguridad.
- Escaleras: Cada tramo debe contar con iluminación directa para evitar caídas.
- Cambios de nivel: Las zonas con desniveles deben estar iluminadas para prevenir accidentes.
- Intersecciones y cambios de dirección: Los pasillos con intersecciones o cambios de dirección deben estar iluminados para guiar a las personas hacia las salidas.
- Señales de seguridad: Las señales de evacuación y de equipos contra incendios deben estar iluminadas para garantizar su visibilidad.
Las instalaciones de alumbrado de emergencia deben ser fijas y contar con una fuente de energía propia. Además, se considera un fallo de alimentación cuando la tensión desciende por debajo del 70% de su valor nominal, momento en el que el alumbrado de emergencia debe activarse automáticamente.
Conclusión
El alumbrado de emergencia es un elemento clave para garantizar la seguridad en los edificios, según lo establecido por el Código Técnico de la Edificación y normativas complementarias como el REBT, UNE-EN 1838 y UNE-EN 60598-2-22. Su correcta instalación, distribución y mantenimiento son esenciales para facilitar evacuaciones seguras y evitar situaciones de riesgo. Cumplir con estas normativas no solo asegura el cumplimiento legal, sino que también protege la vida de las personas en situaciones de emergencia.

